Educación religiosa a temprana edad

Otra genial tira de Alberto Montt:

Educación religiosa a temprana edad

Vía: Dosis diarias

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Facebook va ganando la batalla

Perspicalia es un blog escrito por Alfredo de Hoces (autor de “Fuckowski, memorias de un ingeniero“, una novela sumamente recomendable) y dos colaboradores más. Uno de ellos, Juin, publicó hace ya algún tiempo una entrada muy entretenida relatando su pertenencia al grupo de “resistencia” llamado “Yo no necesito un Facebook” y como debido a la intensidad de los ataques por todos los flancos admite su derrota y se crea un perfil en la ya famosa red social. La entrada es tan buena que quiero transcribirla para que puedan disfrutar de su contenido y redacción:

Hace años formé parte de un grupo de resistencia. Era el grupo “Yo No Necesito un Teléfono Móvil”. Nuestra causa era noble, el lenguaje SMS nos repugnaba y el estar conectados a todas horas del día con cualquier pesado que quisiera llamarnos nos parecía una pesadilla. Pero acabamos cayendo, uno por uno. Algunos aún aguantan como héroes, pero nadie ya les conoce ni se acuerda de ellos. El precio que pagaron por su libertad fue alto: ya no tienen amigos y se han quedado recluidos en sus pisos de Barcelona.

Y como la historia se repite, he vuelto a formar parte de un grupo. Pero “Yo No Necesito un Facebook” está siendo atacado por todos los flancos, así que me rindo: me he hecho un perfil. Igual que pasó con el teléfono móvil, hoy en día el que no tiene un perfil en Facebook es un paria sin vida al que todos miran como si fuera un marciano. Esta conversación, con ligeras variantes, la he tenido los últimos meses ya varias veces.

“Encantado de conocerte, seguimos en contacto; te busco en Facebook y te agrego.”
“Es que… no estoy en Facebook.”
“¿Por qué no?”
“No lo necesito.”
“Pero te mantienes al día de lo que hacen tus amigos lejanos, conocidos. Está muy bien. Tienes que empezar a usar internet.”
“Uso internet, créeme. Lo que pasa es que no quiero saber esas cosas. Se me hace antinatural el enterarme de que a alguien que hace cuatro años que no veo le gustan ahora los Red Hot Chilli Peppers y se ha apuntado al grupo A mi también me molestan las pelotillas del ombligo. Me parece una pérdida de tiempo. ”
“¡Qué guay! ¡Es la primera vez que conozco un sociópata! Espero no verte nunca más.”

Además, no puedo luchar contra la evidencia. Cuando uno no tiene azucar tiene que tirar de sacarina. Igual que le pasa a todo el mundo que se empieza a acercar a la treintena, mi vida social está desapareciendo lenta pero inexorablemente, así que tendré que empezar a usar la nueva “sacarina de la amistad” en la que se ha convertido esta red social para dulcificar mi previsible futura soledad.

Así dentro de unos años, cuando estemos todos esclavizados por nuestros trabajos, hipotecas y relaciones, podremos al menos sentarnos delante de nuestras pantallas a última hora de la noche. Desajustaremos nuestras corbatas y nos pondremos una gorra de medio lado. Actualizaremos nuestro perfil para que las agencias de marketing y la CIA estén al día y recordaremos las patéticas y peligrosas intoxicaciones etílicas que nos provocamos cuando eramos chavales. Que buenos tiempos aquellos, que jóvenes estamos en la foto, las risas que nos hacíamos antes todos juntos…

Luego alguien tendrá un hijo y colgará sus fotos en el perfil. Nos plantearemos como demonios hace Facebook para conseguir el espacio de disco para guardar las toneladas de fotos que sube nuestro amigo. Menudo reto técnico. Pero no diremos nada, felicitaremos a la pareja con un pulgar digital alzado y sonreiremos de medio lado pensando que están haciendo el ridículo. Pero justo después nuestras parejas se llenarán de envidia, nos presionarán y acabaremos teniendo nuestros propios infantes. Nuestros routers echarán fuego cuando las imágenes de nuestros retoños entren a nuestros perfiles a una velocidad media de 100 fotos por minuto.

Será entonces cuando llegaremos a la tercera edad. A diferencia de nuestros abuelos, nosotros no tendremos que contar batallitas. Un día nuestros nietos entrarán en Facebook y leerán las desfasadas, infantiles y radicales opiniones de cuando teníamos veinte años, luego se reirán por dentro cuando lean cómo gradualmente la edad nos fue moderando hasta convertirnos en mediocres oficinistas con corbata que votan a un partido mayoritario, después deducirán con horror como en la crisis de los cuarenta intentamos acostarnos sin éxito con la tía Gertrudis usando largos poemas y chistes malos en su muro, y por último serán testigos de nuestra progresiva senilidad cuando vean que acabamos saliendo del grupo “Yo también tengo resaca” y nos apuntemos al grupo “Club de Extreme Petanca”. Entonces nos sentaremos con ellos e intentaremos contarles que eramos unos nadadores portentosos cuando eramos jóvenes y se descojonarán de nosotros recordando la barriga cervecera que han visto en miles de fotos colgadas a lo largo de los años.

Las juventudes de nuestros abuelos están rodeadas de un halo de misticismo porque sólo tenemos una o dos fotos suyas en blanco y negro, y casi siempre de uniforme y posando. Nosotros estamos haciendo documentales completos de nuestra estupidez. Y como la superpoblación y la contaminación serán problemas serios en el futuro, nuestros nietos utilizarán nuestros perfiles de Facebook como prueba para aprobar la eutanasia obligatoria en el Parlamento Mundial de toda la “Generación FB”. La evidencia será tan abrumadora que no podremos ni protestar.

Pero perdonad, que me voy por las ramas. A lo que quería llegar es: al que me ponga en un tag de una foto le buscaré esté donde esté en el globo y le estrangularé con mis propias manos.

Humor: Los bloggers y el ego

Javier Malonda (también conocido como Gonzo TBA) publicó, hace ya buen tiempo, en la Tira Ecol la siguiente tira:

Tira Ecol 245: Spam para bloguers

Es increíble la cantidad de otras cosas más  que se pueden vender, o hacer con, el ego de los bloggers.

Humor: Redes sociales, blogs y geolocalización

Can el Dibujante, hace ya algunas semanas, publicó esta reveladora tira:

Juanelo 875

Es interesante lo mucho de cierto que dice esta tira. Creo que debe haber un balance entre lo que uno comparte (o quiere compartir) y un cierto grado de privacidad que se debe mantener.

Relato breve: Despertar estando “despierto”

Hace ya algunos días Fuckowski publicó, en su blog, el siguiente relato breve:

No podía dormir, así que volvió a su mesa. Cuando hubo leído el último de sus feeds, escuchado el último de sus podcasts y visionado el último episodio de la última serie, se metió de nuevo en la cama y se fumó el último cigarro del paquete. Al finalizar el último mp3 de su reproductor, se quedó en silencio contemplando la pared desnuda y reparó en que hasta entonces había estado dormido. En mitad de aquella noche de insomnio despertó y se dio cuenta de que no tenía una vida.”

Es sorprendente como un relato tan breve pueda decir tanto en tan pocas líneas.

Fusión de dibujo y video (video montaje)

Emmanuel, en su blog “Realidad mezclada” [el blog ha sido cerrado], aplica -tal vez sin proponérselo- una de las recomendaciones más reiteradas y más difíciles de cumplir: la especialización en los temas de una bitácora. Al entrar en su bitácora uno inmediatamente percibe que lo suyo es el dibujo, que le apasiona.

Hace no mucho Emmanuel elaboró y subió un vídeo muy bien logrado, con un buen número de sus dibujos más recientes [el enlace ya no funciona]. El vídeo es este:

Uno de los dibujos que más me gusta es este:

Dibujo 1

Sobre todo porque tiene un aire a las pinturas de René Magritte.

Otro bastante interesante es este:

Dibujo 2

Video publicado originalmente en “Video montaje con dibujos” [el enlace ya no funciona].