Archivos en la Categoría 'Reflexiones'

07
may
11

Hay un futuro después de Facebook

Hay (y tiene que haber) un futuro después de Facebook: las redes sociales federadas o redes sociales distribuidas.

El escenario actual es el siguiente: un usuario crea un perfil en Facebook, dicho perfil (más las fotografías, vídeos, comentarios, etc.) está almacenado en los servidores de la empresa y sólo puede interactuar con los perfiles sociales de otros usuarios que también pertenecen a esta popular red social. Es un sistema cerrado, es una isla: los usuarios, en cierto modo, están “atrapados” por esta empresa.

Por otro lado, las redes sociales federadas o distribuidas pueden comprenderse mejor haciendo una analogía con el sistema actual de correo electrónico: puede haber múltiples proveedores web de perfiles sociales, una empresa u organización puede elegir entre instalar, en sus servidores, el software para administrar perfiles sociales o contratar un servicio de alojamiento. Los perfiles creados en este futuro escenario pueden interactuar entre ellos sin limitaciones. Es un sistema abierto: es un amplio conjunto de pequeñas islas (que representan a los proveedores u organizaciones) que interactuan entre sí.

Los primeros intentos de desarrollo en esta nueva dirección los están dando proyectos como Status.net (en microblogging) o Diaspora (en redes sociales), aunque el proyecto de Diaspora está en aparente punto muerto.

Fuente: Electronic Frontier Foundation’s Deeplinks blog

27
mar
11

Frase de la semana: Sobre Noam Chomsky

“Leer a Noam Chomsky es como darse cuenta que tu esposa te ha estado engañando todos los años que llevas de casado”.

Un antiguo profesor de Sociología

17
mar
11

Facebook va ganando la batalla

Perspicalia es un blog escrito por Alfredo de Hoces (autor de “Fuckowski, memorias de un ingeniero“, una novela sumamente recomendable) y dos colaboradores más. Uno de ellos, Juin, publicó hace ya algún tiempo una entrada muy entretenida relatando su pertenencia al grupo de “resistencia” llamado “Yo no necesito un Facebook” y como debido a la intensidad de los ataques por todos los flancos admite su derrota y se crea un perfil en la ya famosa red social. La entrada es tan buena que quiero transcribirla para que puedan disfrutar de su contenido y redacción:

Hace años formé parte de un grupo de resistencia. Era el grupo “Yo No Necesito un Teléfono Móvil”. Nuestra causa era noble, el lenguaje SMS nos repugnaba y el estar conectados a todas horas del día con cualquier pesado que quisiera llamarnos nos parecía una pesadilla. Pero acabamos cayendo, uno por uno. Algunos aún aguantan como héroes, pero nadie ya les conoce ni se acuerda de ellos. El precio que pagaron por su libertad fue alto: ya no tienen amigos y se han quedado recluidos en sus pisos de Barcelona.

Y como la historia se repite, he vuelto a formar parte de un grupo. Pero “Yo No Necesito un Facebook” está siendo atacado por todos los flancos, así que me rindo: me he hecho un perfil. Igual que pasó con el teléfono móvil, hoy en día el que no tiene un perfil en Facebook es un paria sin vida al que todos miran como si fuera un marciano. Esta conversación, con ligeras variantes, la he tenido los últimos meses ya varias veces.

“Encantado de conocerte, seguimos en contacto; te busco en Facebook y te agrego.”
“Es que… no estoy en Facebook.”
“¿Por qué no?”
“No lo necesito.”
“Pero te mantienes al día de lo que hacen tus amigos lejanos, conocidos. Está muy bien. Tienes que empezar a usar internet.”
“Uso internet, créeme. Lo que pasa es que no quiero saber esas cosas. Se me hace antinatural el enterarme de que a alguien que hace cuatro años que no veo le gustan ahora los Red Hot Chilli Peppers y se ha apuntado al grupo A mi también me molestan las pelotillas del ombligo. Me parece una pérdida de tiempo. ”
“¡Qué guay! ¡Es la primera vez que conozco un sociópata! Espero no verte nunca más.”

Además, no puedo luchar contra la evidencia. Cuando uno no tiene azucar tiene que tirar de sacarina. Igual que le pasa a todo el mundo que se empieza a acercar a la treintena, mi vida social está desapareciendo lenta pero inexorablemente, así que tendré que empezar a usar la nueva “sacarina de la amistad” en la que se ha convertido esta red social para dulcificar mi previsible futura soledad.

Así dentro de unos años, cuando estemos todos esclavizados por nuestros trabajos, hipotecas y relaciones, podremos al menos sentarnos delante de nuestras pantallas a última hora de la noche. Desajustaremos nuestras corbatas y nos pondremos una gorra de medio lado. Actualizaremos nuestro perfil para que las agencias de marketing y la CIA estén al día y recordaremos las patéticas y peligrosas intoxicaciones etílicas que nos provocamos cuando eramos chavales. Que buenos tiempos aquellos, que jóvenes estamos en la foto, las risas que nos hacíamos antes todos juntos…

Luego alguien tendrá un hijo y colgará sus fotos en el perfil. Nos plantearemos como demonios hace Facebook para conseguir el espacio de disco para guardar las toneladas de fotos que sube nuestro amigo. Menudo reto técnico. Pero no diremos nada, felicitaremos a la pareja con un pulgar digital alzado y sonreiremos de medio lado pensando que están haciendo el ridículo. Pero justo después nuestras parejas se llenarán de envidia, nos presionarán y acabaremos teniendo nuestros propios infantes. Nuestros routers echarán fuego cuando las imágenes de nuestros retoños entren a nuestros perfiles a una velocidad media de 100 fotos por minuto.

Será entonces cuando llegaremos a la tercera edad. A diferencia de nuestros abuelos, nosotros no tendremos que contar batallitas. Un día nuestros nietos entrarán en Facebook y leerán las desfasadas, infantiles y radicales opiniones de cuando teníamos veinte años, luego se reirán por dentro cuando lean cómo gradualmente la edad nos fue moderando hasta convertirnos en mediocres oficinistas con corbata que votan a un partido mayoritario, después deducirán con horror como en la crisis de los cuarenta intentamos acostarnos sin éxito con la tía Gertrudis usando largos poemas y chistes malos en su muro, y por último serán testigos de nuestra progresiva senilidad cuando vean que acabamos saliendo del grupo “Yo también tengo resaca” y nos apuntemos al grupo “Club de Extreme Petanca”. Entonces nos sentaremos con ellos e intentaremos contarles que eramos unos nadadores portentosos cuando eramos jóvenes y se descojonarán de nosotros recordando la barriga cervecera que han visto en miles de fotos colgadas a lo largo de los años.

Las juventudes de nuestros abuelos están rodeadas de un halo de misticismo porque sólo tenemos una o dos fotos suyas en blanco y negro, y casi siempre de uniforme y posando. Nosotros estamos haciendo documentales completos de nuestra estupidez. Y como la superpoblación y la contaminación serán problemas serios en el futuro, nuestros nietos utilizarán nuestros perfiles de Facebook como prueba para aprobar la eutanasia obligatoria en el Parlamento Mundial de toda la “Generación FB”. La evidencia será tan abrumadora que no podremos ni protestar.

Pero perdonad, que me voy por las ramas. A lo que quería llegar es: al que me ponga en un tag de una foto le buscaré esté donde esté en el globo y le estrangularé con mis propias manos.

11
mar
11

Las tres decisiones básicas de toda economía

Toda sociedad debe dar respuesta a tres problemas fundamentales:

¿Qué producir?

¿Qué bienes y servicios se van a producir y en qué cantidad?, ¿se producirán muchos bienes de consumo o se le dará mayor importancia a los bienes que permitan aumentar la producción?

¿Cómo producirlo?

¿Cómo se producirán los bienes y servicios?, ¿con qué recursos y con qué tecnología se producirá?, ¿la producción será artesanal o muy mecanizada?, ¿las grandes empresas serán de propiedad privada o propiedad del Estado?

¿Para quién?

¿Quiénes consumirán los bienes y servicios producidos?, ¿cómo se va a distribuir la producción nacional entre los diferentes individuos y familias?

Las respuestas que cada sociedad puede dar a estas tres preguntas suelen variar:

  • La respuesta más socorrida es la del mercado. El mercado, que pone en contacto a productores y consumidores, puede contestar a las tres preguntas previas. El mecanismo del mercado es la “mano invisible”: las ventas y los precios transmiten el mensaje desde los consumidores a los productores.
  • Otra respuesta es la de una economía planificada: un ente central, generalmente el Estado, planifica qué se produce (cuáles son los objetivos en un determinado período de tiempo), cómo (con qué tecnología) y para quién. En este tipo de economía algunas o muchas industrias (medios de producción) pueden ser propiedad del Estado.
  • Debido a las limitaciones de las dos respuestas anteriores surge una tercera: una economía mixta; en ésta, hay un cierto grado de planificación central y también se deja que el mercado opere según sus reglas.

Fuente:

- Libro “Principios de Economía”, de Francisco Mochón.

11
mar
11

Frase de la semana: Sobre la supuesta libertad

“Nadie es más esclavo que aquel que falsamente se cree libre”

Goethe

O como leí/escuché por algún lado: “La peor prisión es aquella cuyas paredes no se pueden ver”.

27
ene
11

Reflexiones sobre el sistema fraccionario de reserva y el significado del dinero

El dinero desempeña principalmente cuatro funciones: sirve como medio de cambio, es utilizado como unidad de cuenta, es un depósito de valor y finalmente, es un patrón de pago diferido.

Históricamente, los bienes que hacían la función de dinero (una res, una esmeralda, etc.) generalmente tenían valor en sí mismos y constituían lo que se ha denominado dinero mercancía. Los metales preciosos (oro, plata) han sido con frecuencia mercancías elegidas para hacer las veces de dinero; con la acuñación de monedas, y el respectivo respaldo por una autoridad competente, se garantiza la calidad, pureza y peso del oro (o plata) en las monedas acuñadas.

El dinero metálico (monedas de oro o plata) gradualmente fue sustituido por dinero papel de pleno contenido, es decir, certificados de papel que estaban respaldados por depósitos de oro o plata de igual valor al de los certificados emitidos. Esta transición fue hecha durante la Edad Media mediante servicios de custodia de metales preciosos. Los orfebres, quienes ofrecían este servicio, emitían un recibo mediante el cual se podía reclamar la totalidad de los depósitos en plata u oro. Este dinero papel o recibos eran plenamente convertibles en oro.

Realizar las transacciones con dinero papel era más cómodo (sin embargo, la comodidad puede gradualmente llevar a una pérdida del valor y significado del dinero), razón por la cual muchas personas no reclamaban el oro al que tenían derecho (por los certificados emitidos) o sólo lo hacían parcialmente. Notado este comportamiento los orfebres comenzaron a reconocer deudas emitiendo dinero papel por un valor superior al oro que realmente poseían. Con este proceder los orfebres empezaron a “crear dinero”. Sin embargo, es necesario resaltar que si un porcentaje de clientes decidía reclamar una cantidad de oro superior al que realmente estaba almacenado el orfebre simplemente no iba a poder entregarlo, con todas la consecuencias negativas que esto implica.

Esta conducta de naturaleza inmoral fue posteriormente legalizada, regulada e institucionalizada dando origen (con muchos cambios en el camino, principalmente con la eliminación del oro) al sistema de reserva fraccionario utilizado por los bancos para crear dinero (dinero bancario) mediante el otorgamiento del crédito, esencial para el crecimiento de los países (irónicamente este crédito ha sido más importante en los países desarrollados e industrializados).

En el sistema actual el dinero papel no tiene ningún respaldo en términos de metales preciosos (lo mismo ocurre con el dinero en forma de monedas). El “valor” del dinero papel actual descansa en la confianza de cada individuo de que será aceptado como medio de pago por los demás. Si esta confianza desapareciese el dinero papel se volvería inservible.

Sin embargo, la gran mayoría del dinero existente en una economía no es dinero papel sino dinero bancario (el cual es creado mediante el otorgamiento de préstamos). Si el coeficiente de reserva exigido a los bancos es de 10% es probable que el dinero bancario llegue como máximo a representar un 90% del dinero existente en una economía. Abandonada la “disciplina” del oro la única disciplina posible es la de las reservas exigidas de dinero papel; sin embargo, tal nueva disciplina no lo es tanto pues el Banco Central puede imprimir más dinero papel según las necesidades que se presenten.

De la revisión del sistema fraccionario de reserva surgen algunas preguntas o conclusiones sorprendentes:

  • ¿De dónde viene el dinero necesario para pagar el interés?
  • La deuda total de la sociedad siempre debe incrementarse.
  • Si todas las deudas se pagasen no habría dinero disponible.

Fuentes:

- Libro “Principios de Economía”, de Francisco Mochón.

- Charlas sobre “Banca y dinero” de la Khan Academy (Inglés).

04
ene
11

Humor: El fantasma de las navidades pasadas

Fantasma de las navidades pasadas

Vía: Dosis diarias, por Alberto Montt.

10
oct
09

Julio Ramón Ribeyro: Sobre la libertad

Julio Ramón Ribeyro es un escritor peruano muy bueno su obra fue  Prosas apátridas. Aquí les dejó una de sus prosas más bellas:

“Entro a la cocina y veo a mi mujer sumergida bajo centenares de platos, tazas, fuentes, ollas, co­pas, cubiertos, coladores, espumaderas, aparatos eléctricos, tratando de limpiarlos y ponerlos en or­den. Y me digo que no hay nada peor que caer bajo la dominación de los objetos. La única manera de evitarlo es poseyendo lo menos posible. Toda ad­quisición es una responsabilidad y por ello una ser­vidumbre. De allí que ciertas tribus recolectoras de Australia, Nueva Guinea, Amazonía, hayan deci­dido no poseer nada lo que, paradójicamente, no es un signo de pobreza sino de riqueza. Eso les per­mite la movilidad, la errancia, es decir, lo que no tiene precio: la libertad.”

Disfrútenla con todo su ser, con todo su sentimiento.

03
oct
07

Frase de la semana: Sobre la imaginación

En los momentos de crisis, sólo la imaginación es más importante que el conocimiento.”

Albert Einstein

22
ago
07

Budismo: Las Cuatro Nobles Verdades de la existencia

Hace algunos días escribí sobre las “Tres Características de la existencia”; “Las Cuatro Nobles Verdades”, que ahora menciono, forman una unidad lógica (y tienen relación) con las “Tres Características” previamente tratadas.

1) La verdad de la existencia de la insatisfacción (sufrimiento): la insatisfacción es inherente a la vida, al existir.

2) La verdad de que la causa de la insatisfacción (sufrimiento) es el deseo (apego): el deseo proviene de la ilusión del ego (“yo”) y la ignorancia.

3) La verdad de que existe un cese de la insatisfacción (sufrimiento).

4) La verdad de que existe un camino para lograr ese cese: el Óctuple Noble Sendero.

1.- Correcta visión o entendimiento.

2.- Correcto pensamiento o motivación.

3.- Correcta palabra.

4.- Correcta acción.

5.- Correcto modo de subsistencia.

6.- Correcto esfuerzo.

7.- Correcta atención.

8.- Correcta concentración.

Fuente: Wikipedia.




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