Javier Malonda (también conocido como Gonzo TBA) publicó, hace ya buen tiempo, en la Tira Ecol la siguiente tira:
Es increíble la cantidad de otras cosas más que se pueden vender, o hacer con, el ego de los bloggers.
Javier Malonda (también conocido como Gonzo TBA) publicó, hace ya buen tiempo, en la Tira Ecol la siguiente tira:
Es increíble la cantidad de otras cosas más que se pueden vender, o hacer con, el ego de los bloggers.
Can el Dibujante, hace ya algunas semanas, publicó esta reveladora tira:

Es interesante lo mucho de cierto que dice esta tira. Creo que debe haber un balance entre lo que uno comparte (o quiere compartir) y un cierto grado de privacidad que se debe mantener.

Vía: Interneteo y Aparatuquis (Mauro Entrialgo)
Hace ya algunos días Fuckowski publicó, en su blog, el siguiente relato breve:
“No podía dormir, así que volvió a su mesa. Cuando hubo leído el último de sus feeds, escuchado el último de sus podcasts y visionado el último episodio de la última serie, se metió de nuevo en la cama y se fumó el último cigarro del paquete. Al finalizar el último mp3 de su reproductor, se quedó en silencio contemplando la pared desnuda y reparó en que hasta entonces había estado dormido. En mitad de aquella noche de insomnio despertó y se dio cuenta de que no tenía una vida.”
Es sorprendente como un relato tan breve pueda decir tanto en tan pocas líneas.
Emmanuel, en su blog “Realidad mezclada”, aplica -tal vez sin proponérselo- una de las recomendaciones más reiteradas y más difíciles de cumplir: la especialización en los temas de una bitácora. Al entrar en su bitácora uno inmediatamente percibe que lo suyo es el dibujo, que le apasiona.
Hace no mucho Emmanuel elaboró y subió un vídeo muy bien logrado, con un buen número de sus dibujos más recientes. El vídeo es este:
Uno de los dibujos que más me gusta es este:

Sobre todo porque tiene un aire a las pinturas de René Magritte.
Otro bastante interesante es este:

Video publicado originalmente en “Video montaje con dibujos”.
Luz, en su blog “Acuarela de palabras”, ha ingresado hace ya algunos días una entrada muy interesante sobre los mensajes manipuladores de la publicidad.
La entrada comienza presentando tres ejemplos de avisos publicitarios -cada uno dirigido a un determinado segmento- para obtener crédito (los tres avisos forman parte de una misma campaña); luego los avisos, y sobre todo sus mensajes, son reescritos para acercarlos un poco a como, con mayor probabilidad, sean los hechos. Finalmente, la entrada culmina con algunos muy buenos consejos para lograr la tan anhelada libertad financiera.
La entrada completa la pueden encontrar aquí.
Revisando un viejo cuaderno con anotaciones, frases y pensamientos encontré estos consejos para escribir de Joseph Pulitzer:
“Si escribes algo para transmitir a tus semejantes … estas son las reglas:
1.- Exprésalo brevemente, empleando solamente las palabras estrictamente necesarias … para que lo lean.
2.- Con mucha claridad y sencillez, usando términos simples, comunes, corrientes, de uso diario … para que lo entiendan.
3.- En forma pintoresca y graciosa … para que lo recuerden.
4.- Y con mucha veracidad y honestidad … para que se guíen por esa luz.”
Espero que les sean de utilidad, sobre todo a aquellos interesados en escribir.
Hace ya algunas semanas, Javier Malonda (más conocido como Gonzo TBA) escribió en su blog “El sentido de la vida” (no dejen que el nombre los lleve a error) una entrada que empieza comentando sobre los regalos en general y que concluye mencionando uno muy particular; es conveniente precisar que Javier escribió sobre los regalos en general porque había recibido uno sumamente particular, uno de esos que no se pueden comprar en la tienda por departamentos más cercana.
A mí, en los personal, me gustó sobremanera la primera parte: aquella en la que escribe sobre los regalos en general; es por eso que quiero transcribir algunos párrafos de la mencionada entrada:
“Los regalos se hacen en épocas especiales. Aunque con esto de la edad cada vez lo comprenda menos, los regalos se hacen en los cumpleaños. Para el resto del año están las fechas señaladas: el día del padre, el día de la madre, el día de la marmota, las navidades… Las fechas señaladas para hacer regalos se multiplican cada año al compás que marcan los centros comerciales; son ellos quienes las señalan en el calendario. Antes bastaba darle un abrazo a tu progenitor un día para que el mundo volviera a arreglarse, y ahora si no le regalas algo en el día del padre te dice que eres un hijo de puta.
El tic-tac al final termina haciendo melodía con el sonido de la caja registradora. Unos cuantos anuncios bien puestos y si no haces un regalo en el momento que te dicen la gente te señala con el dedo. Con tanta celebración es lógico que al final te quedes sin ideas. No te preocupes; los grandes almacenes te dicen incluso lo que tienes que ofrendar: corbatas, cinturones, líquidos aromáticos a precios que desafían al sentido común… La persona que recibe el presente tiene que poner cara de encontrarse en el día más feliz de su vida, y después de las navidades eBay echa humo mientras todo el mundo se deshace de la mierda que recibió y que le gustaría quemar si dispusiera de un sitio adecuado. La bola de hipocresía se hace más grande y más absurda con cada vuelta.
El regalo tan cuidadosamente escogido para esa persona tan especial se suele reducir a diez minutos de paseo por los pasillos de los grandes almacenes y a un golpe de billetera. Cuanto más caro mejor. Caro siempre es bueno. Se saca la tarjeta de crédito y se resuelve la papeleta hasta el año siguiente en el mejor de los casos. Envuélvamelo para regalo, por favor.
A mí me daría vergüenza, y es por eso que cada vez lo hago menos. Y sí, a veces me señalan con el dedo.
La realidad es que todos sabemos que los regalos que más ilusión despiertan son los inesperados, aquellos que no tienen fecha de vencimiento, aquellos en los que un catálogo o un cartel brillante no han tenido nada que ver. Se ofrecen porque sí, porque todos los días merecen ser celebrados. Y se hacen con el corazón, no con la cartera. Los buenos presentes se preparan con sigilo y expresan amor, admiración o una combinación de ambos. No están hechos de euros sino de esmero e ilusión, y es exactamente eso lo que transmiten. El resto sólo están diciendo “Pasé media tarde en El Corte Inglés y me ha costado una pasta, así que más vale que te guste”. Ni unos ni otros pueden ocultar los sentimientos que trascienden a la materia de la que están hechas las cosas.
Los regalos que con más ilusión he recibido en mi vida han costado cantidades de dinero que tienden a cero. Están compuestos de sorpresa, de tiempo y de admiración. Han sido elaborados con cuidado y cariño, y es por eso que llegan hasta donde una corbata o un perfume no soñarían con llegar ni en sus sueños más pervertidos.”
Y la entrada concluye mencionando el regalo especial que motiva todo lo escrito anteriormente. Pueden encontrar la entrada completa aquí.
Si les gusta la entrada, es probable que también les guste la bitácora.